
Era el primer día sin el jefe de la policía, el 'sheriff' Ginés Jiménez, gobernando la ciudad, sin esa alargada sombra planeando sobre sus cabezas. Él y otros 24 policías fueron detenidos ayer acusados de cohecho, amenazas, extorsión o robo. Fuentes policiales apuntan que tenían acobardados a los locales de copas, los comercios o los clubs de alterne, de los que presuntamente sacaban comisión.
Era un secreto a voces desde hace más de diez años. Hoy el pueblo parecía haberse liberado de su particular fantasma. "Ginés corrupto" o "Hoy me he enterado de que hay 30 'munipas' detenidos, soy un punk alegre" eran algunas de las pintadas que se podían ver escritas en fachadas de edificios. El miedo seguía presente, sin embargo.
Muchos de los comerciantes no querían hablar. Temían represalias. "No sería la primera vez que se libra de la cárcel. Las demandas contra él llegan al juzgado, pero tal y como llegan salen", explica el dueño de un pequeño restaurante de la localidad, que admite que Ginés le 'enseñó' desde el inicio que él nunca pagaba por "el mejor vino" ni por "la mejor comida".
Para Ginés y sus hombres siempre había barra libre. "Si no invitabas a Ginés a lo que quisiera, te hacía la vida imposible para siempre", cuenta el dueño de un local de copas en unas declaraciones que se repiten entre varios propietarios de restaurantes y bares. "En mi bar teníamos una botella de Ginebra sólo para él, era un gran reserva de la leche", dice el ex camarero de otro bar.
Los policías de Ginés Jiménez eran como los "hombres de harrelson", cuentan. "Llegaban siempre amedrentando y amenazando. A los adolescentes les tenían acojonados. Les daban palizas de vez en cuando sin mediar palabra", cuenta otro vecino que prefiere no dar su nombre.
Según los residentes, la policía tenía bulo para aparcar en los vados, para consumir y no pagar un ochavo, para tener preferencia en todos los locales. "Un conocido tenía un local de copas cerca de aquí. Un día llegó Ginés con sus hombres. Mi amigo estaba pinchando música y atendieron a los policías los chicos que él tenía contratados. Al día siguiente Ginés se acercó a él y le puso de vuelta y media. 'A tu superior lo atiendes tú', le gritó al dueño del local", explica un comerciante del centro de Coslada. "Le hizo la vida imposible. "A los dos años cerró", continúa.
Otro adolescente cuenta que los agentes no dudaban en usar las pistolas. Un día, dice el joven, hoy radiante tras la detención de Ginés, estaba pintando un grafiti en las vías del tren cuando la policía les llamó al orden disparando balas al aire. "Ellos tenían inmunidad para todo, y todo lo controlaban, los bares, las tiendas, todo", explican varios chavales reunidos a pocos metros de la comisaría.
Entretanto, seis de los agentes municipales de Coslada detenidos ayer han quedado en libertad este viernes, han asegurado fuentes jurídicas, informa Efe.
Estas fuentes han añadido que el titular del Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid, Eduardo Cruz Torres, tiene previsto tomar declaración a otros 18 arrestados en la operación el próximo domingo, cuando finaliza el plazo máximo de detención (72 horas) previsto por la ley.

