
Naciones Unidas pedirá el lunes un fondo de urgencia con 108 millones de dólares para asistir a las víctimas del Nargis.
Un avión de EEUU aterrizará el lunes con suministros, según ha confirmado la Casa Blanca.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha reclamado a las autoridades birmanas que permitan la entrada de los trabajadores de las organizaciones humanitarias porque la inactividad puede ser mortal.
Ban Ki-moon ha señalado que todavía no ha podido hablar directamente con los representantes de la Junta Militar a pesar de los esfuerzos que se han realizado para lograrlo.
El portavoz del PMA en Bangkok, Paul Risley, ha asegurado que las 38 toneladas, entre alimentos y equipo, que habían enviado a Yangon fueron confiscadas y que no les quedaba más remedio que detener las operaciones de envío hasta que se aclare lo sucedido.
Unas horas después, sin embargo, decidían reanudar la ayuda mientras se negocia con la Junta.
"El Programa Mundial de Alimentos ha decidido enviar dos vuelos de ayuda, planeados para mañana, mientras continúan las discusiones con el Gobierno de Myanmar sobre la distribución de la comida que ha sido enviada hoy, y que todavía no ha sido administrada al PMA", ha dicho la directora de comunicaciones, Nancy E. Roman, en un comunicado.
Los dos aviones del PAM llegados este viernes a Yangon transportaban "galletas altamente calóricas, suficientes para alimentar a 95.000 hambrientos", ha precisado el PAM. La carga de los dos aparados no ha sido descargada, según el director de la organización en la antigua Birmania, Chris Kaye.
El primer avión del PMA con asistencia humanitaria (galletas para alimentar a 21.000 personas) llegó al aeropuerto de Yangon el jueves, cinco días más tarde de que el ciclón 'Nargis' castigase con vientos de 190 kilómetros por hora el sur de Birmania. "La mayor parte [de este cargamento del jueves] ha sido distribuida durante las últimas 24 horas en las zonas más afectadas", ha dicho la agencia de la ONU.
La denuncia de la agencia de la ONU se produce el mismo día en que los medios de comunicación birmanos reprodujeron un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores del país en el que se aceptaba la solidaridad internacional y se consideraba innecesario el envío de personal especializado extranjero, porque los propios birmanos podían encargarse de la ayuda.
"No estamos preparados por el momento para recibir esta clase de misiones de información, búsqueda y rescate de otros países", ha explicado Exteriores.
El propio Risley, en declaraciones realizadas a los periodistas en Bangkok, ha considerado asombrosa la actitud del régimen militar birmano de entregar con cuentagotas los visados de entrada que solicitan.
"La frustración causada por lo que parece ser un retraso en los trámites no tiene precedentes en los trabajos de ayuda humanitaria modernos", ha afirmado Risley, y ha instado a la Junta Militar a tramitar las solicitudes lo antes posible, "aunque sea trabajando durante el fin de semana".
La embajada de Myanmar en Bangkok no ha abierto hoy debido a una festividad, lo que quiere decir que hasta el lunes o el martes próximos, según un empleado de la legación, no se extenderán más visados.
La Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios ha señalado que la situación en las zonas afectadas "es extremadamente grave" y que lo que se conoce hasta ahora es sólo "la punta del iceberg".
La embajada de Estados Unidos en el país asiático calcula que habrá unos 100.000 muertos y Naciones Unidas ha estimado en 1,5 millones las personas que necesitan asistencia, aunque los medios de comunicación birmanos sólo hablan de 23.000 muertos y 42.000 desaparecidos.

