El único espacio para la condescendencia ha sido el retraso, en las zonas más afectadas por el ciclón, Rangún y otras 47 poblaciones del delta del Irrawaddy, según el Gobierno, que acudirán a las urnas el próximo 24 de mayo.
Los centros de votación permanecen abiertos desde la 1.30 de la madrugada de este sábado, hora española, y se cerrarán a las 11.30 de la mañana. En cualquier caso resulta imposible saber si se cumplió el horario de apertura en todos los centros y la cantidad de personas que acuden a votar porque todos los medios de comunicación en la antigua Birmania los controla el Estado y sólo informan de lo que le conviene a las autoridades.
La celebración de estos comicios llegan en un momento en el que el país aún sigue sin conocer la consecuencias exactas del desastre natural más mortífero en la zona tras el tsunami de 2005. Hasta el momento, y aunque las cifras oficiales hablan de 22.500 muertos, el gran número de desaparecidos y la gran cantidad de zonas que aún permanecen aisladas hacen pensar que la cifra se irá más allá de las 100.000 víctimas.
Entretanto, la votación, fijada de antemano, se ha convertido en una fecha inoportuna y cuyo aplazamiento hubiera supuesto un gesto hacia la parte de la población afectada. Sin embargo, ya no hay vuelta atrás y el futuro del país se decidirá en una de las peores situaciones humanitarias de su historia.
El régimen había pedido la aprobación del borrador constitucional que comenzó a redactar en 1993 y que concluyó el año pasado sin contar con la oposición democrática, había dicho por televisión, radio y prensa escrita que el verdadero patriota votará 'sí', mientras que por el otro lado intimidaba o detenía a cualquier individuo que promocionaba el 'no'.

