La liga tunecina tiene la costumbre de, cuando llegan los derbis importantes y para evitar suspicacias innecesarias, reclutar árbitros de ligas extranjeras en un intento de dar mayor nivel a la competición. El pasado fin de semana, el Etoile du Sahel y el Club Africain se jugaban el primer puesto de la tabla en el campo de los primeros, y a los responsables federativos no se les ocurrió otra cosa que traerse para dirigir la contienda a Iturralde González. Y a Rafa Guerrero. Y claro, la cosa acabó como todo el mundo podía prever: un penalti inexistente, el entrenador visitante expulsado y la grada alucinada. Atentos a cómo los jugadores de los dos equipos "felicitan" al colegiado al acabar el equipo. Igualito que en España, para que luego digan que somos diferentes
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